1. Homilías Dominicales

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO
(21 de septiembre de 2014)

MONICIÓN INTRODUCTORIA ————–

Dios Padre, por la moción del Espíritu Santo, nos ha convocado en su casa en este Domingo, el XXV del Tiempo Ordinario, cuando comienza la estación del otoño, que es la estación de los frutos, porque quiere hacernos entrega de un fruto precioso: su Hijo Bendito, Cristo Jesús, en la grandeza espléndida de su Misterio Pascual. Cristo es el gran regalo que el Padre nos hace a nosotros.

Pero Cristo quiere hacerle también al Padre un regalo, que somos nosotros mismos. Dejémonos purificar y santificar. Y asociados al misterio de Amor de la Pascua de Cristo, seamos así aceptados por el Padre y halle en nosotros también sus complacencias.

Humillados ante Dios pidamos ahora la gracia del total arrepentimiento de nuestros pecados para que nuestro corazón quede bien dispuesto para la celebración de un Misterio tan santo.

HOMILÍA ——————————-

“¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” (Mt 20, 15). La parábola narrada por Jesús pone de manifiesto el deseo y las ganas que Dios tiene de salvar a todos, incluso de salvar “in extremis”, como a los trabajadores de última hora. Dios es entrañablemente bueno. Y conociendo cada vez más a Dios, conviene confrontarnos con Él para ver si de verdad nos vamos pareciendo a Él. Hagamos examen y respondamos a tres preguntas: ¿Deseo de verdad que todos se salven? ¿Me alegro por los que se salvan? ¿Lamento haber servido al Señor desde la primera hora?

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¿Deseo de verdad que todos se salven? Esta pregunta general incluye otras varias preguntas particulares. ¿Qué hago yo cada día por la salvación de los demás? ¿Rezo y me sacrifico cada día por la conversión de los pecadores? ¿Tienen sitio preferente en mi corazón aquellos que más necesitan de la gracia: los pecadores, los enfermos, los agonizantes, las almas del purgatorio?

¿Me alegro por los que se salvan? También esta segunda pregunta general incluye otras varias preguntas particulares. ¿Hay alegría en mi corazón por cualquier pecador convertido? ¿Me alegro por aquellos náufragos que se agarran a última hora a la tabla de la salvación? No es que prefiramos la salvación “in extremis” o de última hora; lo deseable para todos sería una salvación “in principiis”, desde el principio, es decir, una amistad con Dios nunca rota, pero lo que importa es que todos se salven, aunque algunos lo hagan “in extremis”, a última hora.

¿Lamento haber servido al Señor desde la primera hora? Y también esta tercera pregunta general incluye otras preguntas particulares. ¿Lamento haber llevado una vida ordenada desde pequeño? Otros han podido vivir la jornada de esta vida de forma descuidada y nosotros desde pequeños tratando de ser fieles. Y puede que nuestra frágil naturaleza se queje del trato desigual. ¿Pero hay mayor alegría que haber servido al Señor durante toda nuestra vida? ¿Hay mayor alegría que haber amado al Señor durante toda la jornada?

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Terminamos ya, queridos hermanos. A las puertas del año teresiano, concluimos la homilía con una frase de las Moradas. Tomemos hoy la que escribe en las Sextas: “Procuremos siempre mirar y remirar nuestra pobreza y miseria y que no tenemos nada que no lo recibimos” (6M 5, 6). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

PETICIÓN —————————

Por los cristianos perseguidos en toda la redondez de la tierra y en particular por los cristianos que sufren cruel persecución en estos momentos en Irak, Siria y Nigeria, para que el Señor acuda pronto a liberarlos y sea su ayuda y protección en el sufrimiento. Roguemos al Señor.

AVISOS FINALES ———————————–

El Domingo nos abre las puertas de una nueva semana cristiana, la vigésimo quinta del Tiempo Ordinario, en la que nos encontraremos con algunas fechas destacadas:

El martes, día 23, celebraremos la memoria de San Pío de Pietrelcina, sacerdote religioso capuchino, que ejerció su ministerio con gran entrega pastoral en Italia. Configurado plenamente con Cristo crucificado, completó su peregrinación terrena el 23 de septiembre de 1968.

El sábado, día 27, celebraremos la memoria de San Vicente de Paúl, presbítero. Fundó la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres. Con la ayuda de santa Luisa de Marillac fundó, también, la Congregación de Hijas de la Caridad. Murió en París el año 1660.

Y ya que hemos incluido una petición en la oración de los fieles por los cristianos perseguidos, celebraremos la Santa Misa del viernes, día 26, según el formulario que la Iglesia tiene para estos casos y que se llama precisamente “por los cristianos perseguidos” (Misas por diversas necesidades, nº 15).

Sea para todos nosotros esta semana, la vigésimo quinta del Tiempo Ordinario, una semana llena de gozo, de gracia y de paz.

 Padre Alejo Navarro. 19250 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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DOMINGO.
FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
(14 de septiembre de 2014)

MONICIÓN INTRODUCTORIA ——————-

Jesucristo nuestro Señor quiere celebrar, para gloria del Padre y salvación nuestra, su Misterio Pascual una vez más; lo hace, gustoso y enamorado, en este Domingo de mitad del mes de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. “La Cruz -nos dice el Martirologio Romano- es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida”.

Sintámonos todos cada vez más atraídos por el misterio de la Cruz de Cristo, el más grande misterio de amor, el mayor acontecimiento de la historia, el mayor beneficio para la humanidad.

Y acerquémonos al misterio de la Cruz de Cristo con mucha humildad y pureza de corazón. En el comienzo de esta celebración en que Cristo actualiza el Misterio de su Cruz invoquemos la gracia de la divina misericordia.

HOMILÍA —————————–

“Así tiene que ser elevado el Hijo del hombre” (Jn 3, 14). En su coloquio nocturno con Nicodemo, Jesús alude a su futuro ensalzamiento en la Cruz. Recordará esto mismo cuando se vaya acercando a su Pasión, al afirmar: “Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32). Y dará fe de los hechos San Juan cuando, tras la lanzada del soldado, escriba: “Mirarán al que traspasaron” (Jn 19, 37). En la gran Fiesta de la Santa Cruz recordamos esta triple afirmación de San Juan; al recordarla viene a la memoria las palabras del Sr. obispo al presbítero en la ordenación: “Conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”. Para saber si la cruz de Cristo es la forma de nuestra vida y va dando forma a nuestra vida, no sólo a la vida de los presbíteros sino a la de los fieles laicos y a la de los consagrados, hemos de ver si en nuestro corazón se van consolidando estas tres actitudes: cierta inclinación a ir bajando, aceptación serena del sufrimiento y presencia del amor en el sufrimiento.

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Cierta inclinación a ir bajando. Así lo hizo Jesús, el cual, sin alardear de su categoría de Dios, se encarnó y tomó la condición de esclavo y se sometió a la muerte de Cruz. Aprendamos de Él y en Él a ir bajando, a ir descendiendo por la práctica de la humildad, por la docilidad completa a la voluntad del Padre y por la mansedumbre en toda nuestra conducta, sean cuales sean las misiones que el Padre nos encomiende o nos deje de encomendar.

Aceptación serena del sufrimiento. La aceptación es más que la resignación tolerante; se trata de una actitud positiva de receptividad; se trata no sólo de hacer lo que Dios quiere, sino de querer lo que Dios hace, de hacer nuestra la voluntad suya.

Presencia del amor en el sufrimiento. Así lo hizo Jesús: puso amor en su sufrimiento y éste se transformó en Cruz, es decir, en fuente de glorificación del Padre y de gracia y salvación para toda la humanidad.

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Terminamos ya, queridos hermanos. A las puertas del año teresiano, vamos tomando para la conclusión de nuestras homilías dominicales una frase de las Moradas. Tomemos hoy la que escribe en las Quintas: “Como aquel alma ya se entrega en sus manos y el gran amor la tiene tan rendida que no sabe ni quiere más de que haga Dios lo que quisiere de ella… quiere que sin que ella entienda cómo, salga de allí sellada con su sello” (5M 2, 12). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

PETICIÓN —————–

En esta próxima semana se celebrarán varias tandas de Ejercicios Espirituales en diversas diócesis de España. Atendiendo a la invitación del Señor que nos dijo “pedid y recibiréis” le pedimos que sea muy generoso el Señor con todos los ejercitantes y que los ejercitantes sean a su vez muy generosos en su respuesta al Señor.

AVISOS FINALES  ——————————

El Domingo nos abre las puertas de una nueva semana cristiana, la vigésimo cuarta del Tiempo ordinario, en la que aparecen algunas fechas destacadas que vamos a anticipar.

Mañana, lunes día 15, haremos memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto a la Cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora.

El martes, día 16, haremos memoria de San Cornelio, papa, y san Cipriano, obispo, mártires cuyos nombres fueron incorporados a la Primera Plegaria Eucarística. Juntos son celebrados por todo el orbe cristiano, porque en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo, como lo hacen tantos hermanos nuestros a día de hoy en tantos lugares del mundo.

El sábado, día 20, haremos memoria de los santos Andrés Kim Taegón, presbítero, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires en Corea y patronos de aquella bendita tierra. Nos alegramos con la joven y pujante Iglesia católica en Corea, que ha recibido recientemente la visita del papa Francisco.

Sea para todos nosotros esta nueva semana, la vigésimo cuarta del Tiempo ordinario, un tiempo de gracia, de gozo y de paz.

Padre Alejo Navarro. 19250 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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 DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO
(7 de septiembre de 2014)

MONICIÓN INTRODUCTORIA ————

Dios, uno y trino, las tres divinas personas nos abren la puerta de su casa, de este lugar santo, nos han dado la bienvenida y nos invitan a compartir el banquete sacrificial de la Eucaristía, en este Domingo XXIII del Tiempo Ordinario, cuando ha comenzado ya el mes de septiembre y en él las actividades de un nuevo curso laboral, académico y pastoral.

Sea la gratitud el primer sentimiento que brote de nuestro corazón, ante la invitación que la familia divina, la familia trinitaria nos hace.

Y junto a la gratitud, la humildad. Es muy santo el misterio en el que vamos a participar y hemos de acercarnos con un corazón purificado y limpio. Por eso, para participar dignamente en él, le pedimos al Señor perdón de todos nuestros pecados, confiando en su infinita misericordia.
HOMILÍA ————————————-

“Si te hace caso has salvado a tu hermano” (Mt 18, 15). Nos habla Jesús en el Evangelio de hoy de la corrección fraterna. La corrección fraterna es una obra de caridad muy difícil de realizar bien. Lo que llamamos corrección fraterna no pasa de ser en muchas ocasiones una reprensión que no sirve para nada. Nuestras correcciones fraternas adolecen de muchos defectos; vamos a señalar tres: se corrige demasiado, se corrige con malos modos y se corrige con fines poco elevados.

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Se corrige demasiado. A cada paso estamos haciendo correcciones a los demás y además lo justificamos diciendo que es por su bien, que son verdaderos los fallos que señalamos y que de otra manera perjudicaría a los demás y a sí mismo. Bien está que nos pongamos juiciosos y razonables, pero la verdad es que corregimos tanto porque aguantamos muy poco. Las más de las veces corregimos porque nos molesta el prójimo, no porque estemos interesados en su salvación.

Se corrige con malos modos. En muchas ocasiones se vive al acecho del otro para ver si le sorprendemos en cualquier falta y así tener armas que arrojarle a la cara cuando surjan algunas diferencias o dejar caer frases con doble intención para hundirle. La corrección a veces no pasa de ser un ajuste de cuentas. Recuerdo que uno de mis alumnos de hace años, cuando para corregirle dejaba caer alguna frase con segundas intenciones, me decía con buen humor que estaban prohibidas las armas químicas.

Se corrige con fines poco elevados. Las más de las veces corregimos para ganar, corregimos para vencer, corregimos para taparle la boca al prójimo, corregimos para hundir en la derrota al adversario. Las motivaciones de nuestras correcciones no son siempre santas. Al corregir, no siempre buscamos la gloria de Dios.

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Terminamos ya, queridos hermanos. El Señor nos llene de su amor y de su misericordia y de su paciencia y de su sabiduría. A las puertas del año teresiano terminamos con una frase de las Moradas; hoy la tomamos de las Cuartas: “Lo más sustancial y agradable a Dios es que nos acordemos de su honra y gloria y nos olvidemos de nosotros mismos y de nuestro provecho y regalo y gusto” (4M 3, 6). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
PRECES ——————————–

Por todos los fieles que en estos días y en lugares diversos de nuestra diócesis se están preparando para celebrar sus fiestas patronales en honor del Santo Cristo y de la Santísima Virgen, para que sean días de encuentro sacramental con la gracia y de encuentro fraterno con los hermanos en la fe. Roguemos al Señor.

AVISOS FINALES ——————-

Hemos alabado “con santas voces” un domingo más a Dios Padre por medio del Espíritu Santo y le hemos dado gracias por el misterio pascual de Jesucristo, mediante el cual nos ha redimido, salvado, santificado y glorificado.

Sigamos alabando al Señor con una vida santa en el día de hoy, día entero consagrado al Señor. Sigamos alabándole a lo largo de toda esta semana, en la que destaca de forma especial mañana, lunes, día 8, la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen.

Y sigamos alabando al Señor durante toda nuestra vida, para que lleguemos a alabarle con los ángeles y los santos en el cielo por toda la eternidad.

Padre Alejo Navarro. 19250 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO
(31 de agosto de 2014)

MONICIÓN INTRODUCTORIA ———-
Jesucristo, al acercarse a su Pasión, oraba así al Padre: “Padre, ha llegado la hora” (Jn 17, 1). Efectivamente, la gran “hora” o tiempo de gracia plena, de glorificación y salvación, fue su Misterio Pascual. “Cuando llegó su hora (cf. Jn 13, 1; 17, 1), vivió el único acontecimiento de la historia que no pasa” (Catecismo 1085).

Y lo que dijo entonces, lo dice ahora, en esta mañana de verano, en este día final del mes de agosto, en este domingo XXII del Tiempo Ordinario, al inicio de la celebración: “Padre, ha llegado la hora” (Jn 17, 1), la hora en que actualiza y renueva su gran sacrificio. Lo renueva y actualiza Él mismo ya que Él es “el autor y el sujeto principal de su propio sacrificio, en el que, en verdad, no puede ser sustituido por nadie” (EdE 29).

Lo celebra Él y nos invita a asociarnos a nosotros. Hagámoslo con un corazón agradecido, con un corazón arrepentido y con un corazón confiado. Invoquemos lo primero de todo, como siempre, a nuestro Dios y Padre, infinitamente misericordioso.
HOMILÍA ——————————–

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24). La escena evangélica que nos narra hoy San Mateo es continuación de la que nos narró el pasado domingo. Y es continuación no sólo literariamente sino espiritualmente: sólo a un corazón abnegado le comunica Jesús su secreto más íntimo, el secreto de la Cruz y, como consecuencia, el secreto de la unión íntima de amor perfecto con Él. La Cruz conduce al matrimonio espiritual. La Cruz es un misterio de amor. Al final del camino está la unión con Dios. Así que más allá del afán posesivo están las renuncias por amor a Cristo, más allá de las renuncias está el deseo de padecer por Cristo y más allá del deseo de padecer por Cristo está la unión con Dios en Cristo.

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Más allá del afán posesivo están las renuncias por amor a Cristo. El alma que quiere llegar al final del camino, es decir, a la unión con Dios, ha de vivir un éxodo de las criaturas, renunciando a todas por la vía de la estimación de la voluntad que desplaza su atención más allá de los gustos o apegos. Criaturas son todas (materiales, morales, gustos, honra, fama, éxitos, fracasos…), menos Dios. Renunciando a todo, el hombre es señor de sí; renunciando a todo, queda sólo Dios.

Más allá de las renuncias por amor a Cristo está el deseo de padecer por Cristo. Si miramos con detenimiento, concluiremos que el que más nos ha amado ha sido el que más ha sufrido por nosotros. Pues bien, mostrándonos la Cruz de Cristo el Padre nos dice: “Mirad cuánto os amo”. Nuestra lógica respuesta es ser capaces de amarle también de esa manera, sufriendo por Él, imitándole. El amor o surge entre iguales o hace iguales.

Más allá del deseo de padecer está la unión con Dios en Cristo. Al final del camino está la unión con Dios por perfección de amor, la conformidad total de nuestra voluntad con la suya, la donación personal en el matrimonio espiritual vivido al máximo nivel posible en esta vida y culminado después en los esplendores de la eternidad.

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Terminamos ya, queridos hermanos. A las puertas del año teresiano, venimos concluyendo nuestras homilías con una frase de las Moradas; la de hoy está tomada de las Terceras: “No está el negocio en tener hábito de religión o no, sino en procurar ejercitar las virtudes y rendir nuestra voluntad a la de Dios en todo” (3M 2, 6). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
PRECES ———————

Seguimos teniendo presentes en estos días a todos los que, al finalizar sus vacaciones, han de realizar el viaje de regreso a su lugar habitual de residencia. De modo particular encomendamos a todos los que en día de hoy hayan de viajar. El Señor conceda a todos los conductores y a los responsables de tráfico prudencia, paciencia y acierto para todos regresen con bien a sus hogares. Roguemos al Señor.
AVISOS FINALES —————–

El domingo nos abre las puertas de una nueva semana cristiana, la vigésimo segunda del Tiempo Ordinario, que cubrirá los primeros días del mes de septiembre.

Con la llegada de septiembre se reanuda el curso laboral, tanto industrial como agrario. Por esta razón, el lunes, día, 1, celebraremos la Misa con el formulario “Por la santificación del trabajo humano” (Ad diversa, n. 25).

Con la llegada de septiembre comienza también un nuevo curso académico. Pedimos por alumnos, profesores y todos los que forman parte de la gran familia educativa. Sea para todos un tiempo de crecimiento y maduración humana, intelectual y espiritual.

Con la llegada de septiembre comienza también el curso pastoral, tanto a nivel parroquial como arciprestal y diocesano. Estemos dispuestos a responder a las llamadas que la Iglesia nos haga, tanto para recibir su enseñanza y formación como para colaborar en la misma.

Padre Alejo Navarro. 19250 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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 DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
(24 de agosto de 2014)

MONICION INICIAL ———————

“Es domingo; la presencia/ de Cristo llena la casa”. Así reza la Iglesia en uno de sus himnos litúrgicos dominicales. La presencia de Cristo llena esta casa, este templo. La presencia del Señor es presencia activa. “Mi Padre trabaja y yo también trabajo” (Jn 5, 17), decía Jesús durante su vida terrena y lo dice con toda propiedad ahora que ya vive vida glorificada.

La obra que ahora realiza Jesús por deseo del Padre y bajo la dirección del Espíritu Santo es la celebración de su Misterio Pascual. Misterio que llena de gracia el templo y la historia humana en este domingo, el XXI del Tiempo Ordinario, cuando ya el mes de agosto se encamina hacia su final.

Dejemos que la gracia de Cristo llene también nuestro corazón. El Señor nos mire ahora con bondad y misericordia para que nuestro corazón se ablande y se humille y estemos así en condiciones de participar fructuosamente en la celebración de su sagrado Misterio Pascual.
HOMILÍA ————————————-

“Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo” (Mt 16, 17). Jesús se llevó a los discípulos allá lejos, a la zona más septentrional de Tierra Santa, a la región de Cesarea de Filipo, en las estribaciones del Hermón. Y allí les sometió a un examen, una especie de evaluación para ver cómo iban las cosas. Les hizo una prueba teórica para comprobar si iban asimilando la verdad de quién era y a qué había venido. Las pruebas y las comprobaciones son necesarias para ver cómo está realmente nuestro nivel de virtud. Esta escena del Hermón es la mejor pagina para entender lo que es la abnegación cristiana: un nuevo modo de ver las cosas, una nueva mente, un nuevo corazón.

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Un nuevo modo de ver las cosas, en primer lugar. Hay dos modos de ver la realidad: el modo humano (siempre parcial y fragmentario) o el modo divino (modo completo y acabado). San Pedro, con las luces recibidas de lo alto, ve la grandiosa realidad del misterio de Cristo en su totalidad y en su sentido último. El apóstol ha dejado de ver las cosas al modo humano, es decir, ha superado su modo de ver, se ha abnegado o negado a sí mismo, para verlo todo como lo ve Dios.

Una nueva mente, en segundo lugar. La abnegación cristiana no es destrucción, sino mejora. No es privarse de razón sino purificar y ensanchar la razón. Cuando San Pablo les dice a los fieles de Corinto que procuren que se forme en ellos “la mente de Cristo” (1Cor 2, 16), sabe que van a salir ganando. Les invita a la abnegación de la mente. La sustitución de su propio modo de pensar por el modo de pensar de Cristo, va a ser para ellos una ganancia.

Un nuevo corazón, en tercer lugar. La abnegación cristiana en realidad más que negar, afirma. El corazón abnegado es aquel que deja atrás los modos bajos de amar para asimilar los modos de amar del Corazón de Cristo. Cuando San Pablo les dice a los fieles de Filipos que tengan “los mismos sentimientos que tuvo Cristo” (Flp 2, 2), esto no va a significar pérdida de capacidad afectiva o caritativa, sino que ésta va a quedar purificada y mejorada.

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Terminamos ya, queridos hermanos. A la puertas del año teresiano, venimos concluyendo nuestras homilías con una frase de las Moradas; tomamos hoy la que escribe en las Terceras: “¡Pruébanos, tú, Señor, que sabes las verdades, para que nos conozcamos!” (3M 1, 9). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
PRECES ———————–
(Para añadir a las cuatro habituales o para sustituir a una de las cuatro habituales)

Pedimos por todos los veraneantes que en los próximos días finales de agosto regresarán, tras las vacaciones, a sus lugares habituales de residencia. El Señor les conceda un viaje de regreso sereno y seguro y los bendiga y guarde con su paz. Roguemos al Señor.
AVISOS FINALES ——————–

La semana cristiana que hoy comienza, la XXI del Tiempo Ordinario, trae consigo algunas celebraciones destacadas que vamos a anticipar:

El martes, día 26, haremos memoria de Santa Teresa Jornet, la fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y patrona de la Ancianidad. Tendremos muy presentes a la comunidad de Hermanitas que atienden en nuestra ciudad la Residencia de Ancianos “Don Saturnino López Novoa”, que próximamente será beatificado.

El miércoles, día 27, haremos memoria de Santa Mónica, ejemplo eminente de madre cristiana.

El jueves, día 28, haremos memoria de su hijo San Agustín, el inquieto buscador de Dios, que al final, aunque un poco tarde, le encontró, aunque nunca es tarde si la dicha es buena, como en este caso.

El viernes, día 29, haremos memoria del martirio de San Juan Bautista, anuncio, presagio y prefiguración del martirio del Señor.

Sea para todos esta semana, la XXI del Tiempo Ordinario, una semana llena de gozo, de gracia y de paz.

 Padre Alejo Navarro. 19250 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO
(17 de agosto de 2014)

MONICIÓN INTRODUCTORIA ————–

Jesucristo, “el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro” (Ap 2, 1) como dice el libro del Apocalipsis, celebra aquí y ahora, para gloria del Padre y salvación de la humanidad, su Misterio Pascual: su muerte redentora, su sepultura fecunda y su resurrección gloriosa.

Celebra su Misterio en este Domingo XX del Tiempo Ordinario, en el centro y mitad del caluroso mes de agosto, en el centro y mitad del verano de 2014.

Ocupe también el Misterio Pascual del Señor el centro y mitad de nuestra vida, el lugar más determinante de nuestro corazón. La centralidad de este Misterio en el que nos disponemos a participar demanda de nosotros unas buenas actitudes y disposiciones: disposición de pureza, disposición de humildad. En estos primeros momentos de la celebración le pedimos al Señor que tenga compasión de nosotros, que nos reconocemos pecadores y deseamos participar con fruto en esta celebración.

 

HOMILIA ———————–

“Mujer, ¡qué grande es tu fe!” (Mt 15, 28). Frente a los reproches que en varias ocasiones dirige Jesús a sus discípulos por su falta de fe o por la debilidad de su fe, aquí tenemos el elogio que hace Jesús de la fe de esta mujer cananea. Se trata de una mujer nativa de aquellos territorios en los que se había asentado en el pasado el pueblo elegido, pero que no pertenecía al pueblo elegido. Jesús alaba la grandeza de su fe. La grandeza de la fe tiene estas tres manifestaciones: atracción universal, audacia ponderada y perseverancia confiada.

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Atracción universal. Primera manifestación de la grandeza de la fe. La fe salta todas las barreras. Una mujer, extranjera, con grave carencia familiar… Circunstancias humanas que parecen justificar el alejamiento de Jesús. Y sin embargo, ella se acerca. Cristianos probados, perseguidos, despojados… Y sin embargo, la fe hace que se sientan irresistiblemente atraídos por Jesús. Ninguna circunstancia humana es capaz de apartar de Jesús al hombre de fe; al contrario, le une cada vez más a Él. ¡De las presiones humanas que quieren apartarnos de ti, líbranos, Señor!

Audacia ponderada. Segunda manifestación de la grandeza de la fe. El hombre de fe razona y lleva su razonamiento hasta las últimas consecuencias, hasta la audacia. El acto de fe es racional, sano, ponderado. La mujer piensa ponderadamente y así lo dice que en una casa hay pan para todos, hasta para los perros; por tanto, en esta gran casa de Dios hay gracia y santidad para todos. Hay gracia y santidad para mí. ¡De la falta de audacia ponderada, líbranos, Señor!

Perseverancia confiada. Tercera manifestación de la grandeza de la fe. Las cosas no salen a la primera, pero salen. Todo ha de llegar a suficiente tiempo y número y sazón. En la vida espiritual, resistir es vencer. Si las virtudes no se elaboran en un instante es para que así sean más sólidas y consistentes y para que luego las valoremos más y mejor. ¡De la impaciencia y de la falta de perseverancia, líbranos, Señor!

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Terminamos ya, queridos hermanos. A las puertas del año teresiano concluimos con una frase tomada de las Moradas; la de hoy está tomada de las Segundas: “Toda la pretensión de quien comienza oración… ha de ser trabajar y determinarse y disponerse con cuantas diligencias pueda a hacer su voluntad conformar con la de Dios” (2M 1, 8). Todo sea para gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES ———————–
(Para añadir a las cuatro peticiones habituales o para sustituir a una de las cuatro peticiones habituales)

Por el Papa Francisco, peregrino en Korea, y por los jóvenes que con él se han encontrado, para que la luz de Cristo, que llega de Oriente, brille intensa y radiante e ilumine a los nuevos creyentes y, por ellos, a toda la humanidad. Roguemos al Señor.
AVISOS FINALES —————————————-

La semana cristiana que hoy se inicia, la vigésima del Tiempo Ordinario, trae consigo algunas fechas destacadas que vamos a anticipar:

El día 20, miércoles, celebraremos la memoria de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el hombre que recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a toda la Iglesia con sus escritos y sus sabias exhortaciones, hasta que descansó en el Señor en el año 1153.

El día 21, jueves, haremos memoria de San Pio X, el papa que a comienzos del siglo XX se propuso como programa de gobierno recapitular todo en Cristo, el Papa que promovió entre los fieles la vida cristiana con la participación en la Eucaristía, la dignidad de la sagrada liturgia y la integridad de la doctrina. Murió el día 20 de agosto del año 1914

Deseamos que los veraneantes sigan disfrutando de unas apacibles vacaciones, que los trabajadores de la restauración y del sector servicios vayan percibiendo una satisfactoria rentabilidad en sus negocios y que los agricultores hayan concluido con bien sus trabajos de recolección.

Sea para todos nosotros esta semana, la vigésima del Tiempo Ordinario, una semana llena de gozo y de gracia.

Padre Alejo Navarro. 1920 SIGÜENZA. Guadalajara. ESPAÑA.

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